Tiempo frente a Pantallas vs. Tiempo de Dormir: La Batalla Oculta por la Salud de tu Hijo(a)
Por: Digital Safety Alliance
febrero 20, 2025
Si tu hijo(a) no está durmiendo lo suficiente por la noche, podría estar afectando su desarrollo físico, social y académico.
Además de tener un impacto directo en su estado de ánimo, bienestar emocional y sistema inmunológico, el sueño influye su estado de alerta, capacidad de atención, rendimiento cognitivo, adquisición de vocabulario, aprendizaje y memoria.
Mientras que los niños de entre 6 y 12 años necesitan dormir entre 9 y 12 horas cada noche, y los adolescentes de 8 a 10 horas, casi el 40% de los niños de 4 meses a 14 años duermen menos de lo necesario. Así mismo, el número de adolescentes que duermen menos de 7 horas por noche ha aumentado un 45% desde 2012.
¿Qué está causando esta falta de sueño?
El aumento a la exposición de las pantallas.
Preocupaciones sobre la Salud Física y Mental
Si bien factores como horarios de sueño irregulares, estrés, ansiedad, dietas, consumo de cafeína, afecciones médicas y trastornos del sueño pueden contribuir a la falta de descanso en niños y adolescentes, su impacto no es tan significativo como la exposición excesiva a pantallas de computadoras, televisores, tabletas y, sobre todo, teléfonos.
El tiempo frente a las pantallas en niños y adolescentes de entre 8 y 18 años aumentó considerablemente durante la pandemia y se ha mantenido alto en los años posteriores, ya que cada vez más niños usan sus teléfonos en la habitación durante la noche.
Esto es preocupante, ya que las investigaciones demuestran que el uso excesivo de pantallas, especialmente antes de dormir, interrumpe el sueño al retrasar la producción de melatonina, la hormona esencial para el descanso. La combinación de la luz azul emitida por los dispositivos y el contenido estimulante puede sobreexcitar la mente de los niños, dificultando que se duerman.
Esta falta de sueño puede provocar una serie de problemas de salud física y mental:
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Somnolencia diurna: La privación del sueño afecta la capacidad de los niños para prestar atención, recordar información y resolver problemas, lo que puede perjudicar su aprendizaje y rendimiento escolar.
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Problemas de comportamiento: La falta de sueño crónica puede causar irritabilidad, cambios de humor y/o mayor impulsividad en los niños, síntomas que pueden confundirse con el TDAH u otros trastornos del comportamiento.
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Impacto en la salud mental: Los niños que no duermen lo suficiente pueden experimentar una menor sensación de bienestar, una calidad de vida reducida y un mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental, como ansiedad, depresión y estrés. En casos extremos, esto puede llevar a pensamientos suicidas.
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Sistema inmunológico debilitado: La falta de sueño puede debilitar el sistema inmunologico de los niños, haciéndolos más propensos a enfermedades. Además, hay evidencia que sugiere que la falta de sueño durante la infancia puede aumentar el riesgo de problemas de salud en el futuro, como obesidad, diabetes e hipertensión.
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Problemas alimenticios y obesidad: La privación del sueño altera el equilibrio hormonal que regula el hambre, lo que puede llevar a que los niños coman en exceso, elijan alimentos poco saludables, y aumenten de peso. A largo plazo, esto puede contribuir a condiciones médicas como diabetes y enfermedades cardíacas.
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Interferencia con el desarrollo físico: Durante la infancia y la adolescencia, el sueño es crucial para la producción de hormonas de crecimiento. La falta de sueño puede afectar este proceso y frenar el desarrollo físico.
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Dificultad en la regulación emocional: Los niños y adolescentes con privación de sueño pueden tener más dificultades para manejar la frustración, el estrés o la ira, lo que puede llevar a conflictos familiares, malentendidos o problemas en sus relaciones sociales a largo plazo.
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Mayor riesgo de accidentes: La somnolencia reduce el estado de alerta, el tiempo de reacción y la coordinación, lo que puede aumentar el riesgo de accidentes en deportes, actividades físicas e incluso en el hogar. Esto es particularmente preocupante en los adolescentes que conducen, ya que la falta de sueño puede afectar su capacidad para tomar decisiones seguras en la carretera, aumentando el riesgo de accidentes.
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Riesgo de dependencia de estimulantes: Los adolescentes que no duermen lo suficiente pueden recurrir a la cafeína, bebidas energéticas o incluso sustancias más fuertes para mantenerse despiertos, lo que puede generar un ciclo peligroso de dependencia y aumentar el riesgo de adicción.
Consejos para Ayudar a sus Hijos a Dormir Más y Descansar Mejor
Los teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos son altamente estimulantes, y muchos niños y adolescentes se han vuelto adictos al uso nocturno de pantallas para socializar o entretenerse.
Aunque puede ser un reto ayudarles a romper este hábito, los beneficios valen la pena.
Aquí tiene algunas estrategias prácticas para reducir el tiempo frente a las pantallas y mejorar el descanso en su familia:
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Explique cómo la luz azul de las pantallas afecta las hormonas del sueño, dificultando el descanso, y hable sobre cómo la falta de sueño puede afectar la concentración, el rendimiento escolar y la salud. Haga que esta sea una conversación continua y comparta investigaciones sobre el impacto del uso de pantallas en el sueño para mantener a sus hijos informados y comprometidos.
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Establezca límites diarios de tiempo de pantalla para fomentar la actividad física, el juego al aire libre y la interacción social. Después de la escuela, promueva descansos activos en lugar de tiempo frente a la pantalla para ayudar a que los niños se relajen y duerman mejor.
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Cree un "toque de queda digital" estableciendo una hora en la que se apaguen las pantallas 1 o 2 horas antes de acostarse, para ayudar al cerebro a relajarse y prepararse para el sueño. Involucre a los niños en la creación de estas reglas para que se sientan parte del proceso y considere el uso de controles parentales para hacer cumplir el horario.
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Mantenga los dormitorios libres de pantallas retirando televisores, teléfonos, tabletas y otros dispositivos para reducir distracciones y mejorar la calidad del sueño.
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Fomente el uso de pantallas en áreas comunes como la sala o el comedor, y establezca una estación de carga familiar para minimizar las interrupciones nocturnas.
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Promueva actividades relajantes antes de dormir que no impliquen pantallas, como leer un libro, escribir en un diario o tomar un baño tibio, para ayudar a los niños a desconectarse de las distracciones digitales.
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Modele hábitos saludables de uso de pantallas y sueño limitando su propio tiempo de pantalla, especialmente antes de acostarse y durante el tiempo en familia. Los niños son más propensos a seguir el ejemplo cuando ven que los adultos practican lo que predican.
Haga clic aquí para obtener más consejos sobre cómo ayudar a su familia a establecer límites saludables con el tiempo frente a las pantallas.